Guía completa

Un testigo que no hay que ignorar

Cuando el testigo de control de tracción (ASR o TCS, según la marca) se enciende de forma fija, el sistema ha detectado algo que le impide funcionar con seguridad y se ha desactivado. El coche sigue circulando con normalidad, pero pierdes esa ayuda electrónica — y, como comparte sensores con el ABS y el ESP, en muchos casos también se ven afectados esos sistemas.

Dónde suele estar el problema

La causa más habitual es un sensor de velocidad de rueda sucio, dañado por un golpe de piedra o con el cableado deteriorado por el paso del tiempo y la exposición a agua y sal en zonas costeras. También puede deberse a un anillo fónico (el componente que el sensor “lee” para calcular la velocidad de la rueda) dañado o sucio. Con menos frecuencia, el fallo está en el propio módulo de control ABS/ESP.

Cómo lo diagnosticamos

Conectamos el equipo de diagnosis para leer la memoria de averías del sistema y, con el coche en el elevador, comparamos la señal de cada sensor de rueda girando a mano o con el motor en marcha. Esto permite identificar exactamente qué sensor falla, en lugar de sustituir los cuatro por sistema.

Ambiente costero y conectores

En vehículos que circulan o aparcan habitualmente cerca de la costa, la humedad y el aire salino pueden acelerar la corrosión de los conectores eléctricos de los sensores de rueda, sobre todo en los ejes traseros donde quedan más expuestos a la suciedad del propio neumático. Es una de las causas de fallo intermitente que revisamos con más atención en coches de la zona.

Llama al 641 16 17 71 si el testigo de tracción o de ESP se ha encendido en tu cuadro — cuanto antes lo diagnostiquemos, antes recuperas el sistema completo.