Guía completa

Un sensor pequeño que descuadra todo el motor

El caudalímetro (sensor MAF) mide la cantidad de aire que entra al motor para que la centralita calcule la mezcla exacta de combustible. Si da una lectura incorrecta, la mezcla se descuadra: el motor puede tirar mal al acelerar, consumir más de la cuenta o perder potencia de forma perceptible. Es una de las averías que más confunde, porque los síntomas se parecen a los de otros fallos de inyección o de encendido.

Por qué no cambiamos el sensor a la primera

Antes de sustituir el caudalímetro, comprobamos con el equipo de diagnosis si la lectura en vivo se desvía de forma constante de lo esperado, o si el fallo aparece solo en ciertas condiciones (lo que suele apuntar más a un problema de cableado o de estanqueidad en la admisión que al sensor en sí). También revisamos si está simplemente sucio: un filtro de aire de tipo esponja mal mantenido puede ensuciar el hilo caliente del sensor, y una limpieza correcta soluciona el problema sin necesidad de sustituirlo.

Cuándo sí toca cambiarlo

Si tras la limpieza el sensor sigue dando lecturas fuera de rango, o si está dañado físicamente, lo sustituimos por uno de especificación equivalente al original. No montamos piezas genéricas de dudosa procedencia en un componente que afecta directamente al rendimiento del motor.

Un fallo que se confunde con otros

Los síntomas de un caudalímetro defectuoso —tirones, consumo alto, testigo de avería— se solapan con los de otros fallos de inyección, del sensor de posición del acelerador o incluso de una fuga de admisión. Por eso la diagnosis con datos en vivo es imprescindible: leer solo el código de avería no basta para confirmar el origen real del problema.

Llama al 641 16 17 71 si notas tirones al acelerar o un aumento de consumo sin motivo aparente.